Aprenda a invertir en bolsa de valores

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Guía de inversión en 2009
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Se acaba un aciago 2008 para la mayoría de inversores y ahorradores para dar comienzo a un 2009 que no tiene visos de ser mejor. En un entorno rodeado por la incertidumbre y el comienzo de la recesión seguirá habiendo interesante opciones de inversión para todos los perfiles, aunque quizás el mejor consejo sea la prudencia.
El año 2009 se cumplirá el cambio de ciclo hacia una economía en deterioro y la luz no aparecerá hasta 2010. La gran duda de muchos inversores es si el próximo año será ya el momento de entrar en renta variable o si todavía será mejor permanecer en productos financieros más seguros pero con una menor rentabilidad. Los expertos siguen recomendando cautela y apuestan por la renta fija para 2009. Este es el caso de publicaciones como la revista Consumer o de Cotizalia.
Queremos aportar nuestro granito de arena con una guía sobre las opciones de inversión al alcance de cualquier ahorrador medio:
Bolsa: el mercado de valores terminará el año muy castigado. Hasta el tercer trimestre las empresas del Ibex habían perdido el 40% de su valor como media y el porcentaje puede llegar al 60% en los casos más acusados al finalizar 2008. En este sentido ya se empieza a hablar de la posibilidad de aprovechar los precios actuales para entrar en el mercado y esperar a que se recupere. Sin embargo, lo cierto es que los analistas todavía esperan caídas hasta mediados de 2009, cuando la Bolsa podría tocar suelo. Esto no quiere decir que no sea una buena inversión o que no se puedan obtener beneficios en Bolsa, sólo que conviene ser cuidadoso, sobre todo si no se tienen los conocimientos adecuados. Una buena estrategia a largo plazo puede ser apostar por compañías que reparten dividendos o los denominados ‘blue-chips’. Desde CincoDias ofrecen su particular lista de valores para 2009.
Fondos de inversión y ETF: han sido uno de los productos más castigados durante 2008 y también de los que más polémicas han desatado. Sin embargo, los fondos de inversión siguen siendo una opción a tener en cuenta siempre que se tomen ciertas precauciones como huir de los sectores relacionados con la crisis financiera. Al igual que en el caso de las acciones la clave está en elegir bien donde posicionarse, ya que la oferta es muy amplia. En este sentido los ETFs parten con una ligera ventaja por su mayor liquidez y sobre todo porque permiten sacar más partido a posibles subidas del mercado. Los más conservadores siempre pueden acudir a un fondo garantizado.
Futuros, derivados y otros productos de renta variable: son sin duda los que mayores posibilidades de ganancia ofrecen en un mercado bajista. Sin embargo productos como los warrants, CFDs y otr os similares deben reservarse para perfiles arriesgados y con amplios conocimientos del mercado.
Letras del Estado y deuda pública: son la seguridad personificada, que no es poco en medio de la actual incertidumbre. Sin embargo, su rentabilidad es muy limitada y seguirá siéndolo ante la bajada de tipos de interés. En la actualidad la rentabilidad de las letras del Tesoro a seis meses es del 2,53% y del 3,9% a doce meses. Por lo menos, la previsible caída del IPC en 2008 hará que quienes inviertan ahora puedan superar la inflación.
Bonos: los bonos del estado son una inversión a largo plazo con rentabilidades muy modestas, pero que puede servir a los más conservadores para ‘capear’ el temporal. Bien distintos son los bonos corporativos. Su riesgo es más elevado, pero permiten aprovechar mejor una eventual recuperación económica. Según UBS uno de los más interesantes en un plazo de dos a tres años son los bonos senior de Santander y BBVA.
Depósitos bancarios: han sido una de las estrellas de 2008 y prometen seguir ‘dando guerra’ en 2009. Los mejores depósitos ofrecen actualmente rentabilidades que van desde el 11% TAE para los depósitos de alta remuneración a un mes hasta el 6,5% TAE a doce meses. En medio, el mejor depósito a tres meses renta un 7%, en tanto que la remuneración a seis meses asciende al 8,16% y la de nueve meses al 7%. Sin embargo, estas ofertas no van a ser eternas y se espera que según bajan cayendo los tipos de interés y la inflación disminuya la rentabilidad que pueden ofrecer los bancos. En el fondo, la clave para estos productos está en el mercado interbancario, ya que las entidades financieras prefieren ‘pedir prestado’ a sus clientes a los tipos antes mencionados (la rentabilidad que ofrecen por depósito), que acudir al mercado interbancario.
Cuentas remuneradas: en realidad no deberían aparecer como una alternativa de inversión, sino más bien como una obligación para todos los ahorradores. La ventaja de este producto es su sencillez y sobre todo su total liquidez. El usuario puede disponer de su dinero en cualquier momento y sin tener que esperar ni un solo día. Dependiendo de la oferta, su rentabilidad se puede dividir en dos tramos: la que se ofrece durante unos meses como promoción de bienvenida (en torno al 7% TAE) y la ‘real’ de la cuenta, que es del 3,5% TAE en el mejor de los casos. Lo suficiente como para batir la inflación y no ‘perder’ dinero.
Materias primas: se puede incluir dentro de otros productos de renta variable, aunque merece la pena detenerse un segundo en algunas materias en concreto, pero sobre todo en el oro. Comprar oro puede ser uno de los grandes negocios del próximo año si se confirman las expectativas alcistas del metal preciado.
Al margen de estas inversiones generales no hay que perder de vista otras operaciones financieras como las amortizaciones parciales de préstamos que pueden ser una buena opción en momentos de crisis.
Inversiones seguras para tiempos inciertos: seguridad vs rentabilidad

Recesión, crisis, deflación… son términos a los que poco a poco va acostumbrándose el ciudadano medio en un entorno económico nada halagüeño. El cataclismo financiero, quiebra de bancos incluida, ha servido para despertar a los españoles de su letargo en materia económica y ahora muchos se plantean qué hacer con su dinero. Es decir, dónde colocar sus ahorros o el dinero que hasta hace poco estaba invertido en bolsa, fondos de inversión y otros productos financieros.
Una vez que ha quedado clara la solvencia de los bancos y la seguridad de depositar en cantidades inferiores a 100.000 euros con la nueva normativa, hay que empezar a estudiar las alternativas de inversión. En el entorno actual de incertidumbre e inestabilidad lo más recomendable para el inversor medio español, cuyo perfil de riesgo es bajo o moderado en el mejor de los casos, es primar la seguridad frente a la rentabilidad. Aunque existen interesantes oportunidades en el mercado de renta variable, la coyuntura económica hace que la volatilidad sea alta y por lo tanto también la posibilidad de perder dinero, por lo que actualmente es mejor buscar ‘refugio’ en productos seguros.
En este punto hay dos opciones relativamente claras: depósitos bancarios y letras del tesoro, a las que quizás se podrían añadir los fondos monetarios o algún otro fondo de inversión garantizado. Ahora mismo los depósitos son los que presenta unas rentabilidades más atractivas, aunque es difícil prever hasta cuando podrán seguir manteniendo ese ritmo en un entorno de tipos de interés decreciente. Por el momento la necesidad de liquidez de los bancos sigue manteniendo abierta esa posibilidad, pero no lo hará eternamente. En teoría, llegará un momento en que será imposible que las entidades financieras puedan ofrecer rentabilidades del 5% TAE para depósitos a un año.
Así, conforme nos adentremos en la recesión habrá que pensar en contratar Letras del Tesoro, cuya rentabilidad, actualmente en torno al 3,323% según la última subasta a doce meses, está demasiado alejada de las ofertas de los bancos. Por eso, debe observarse como la siguiente opción cuando las entidades empiecen a retirar sus ofertas de depósitos. Lo mismo puede decirse de los fondos monetarios, aunque en este caso habrá que esperar a que se aclare un poco más el panorama en el mercado de divisas.
A largo plazo, cuando lo peor de la recesión empiece a quedar atrás, puede ser el momento de posicionarse en inversiones algo más agresivas en renta variable para sacar partido de una hipotética subida del mercado.
En cualquier caso nunca hay que perder de vista que el objetivo mínimo debe de ser batir a la inflación para, por lo menos no perder poder adquisitivo. De todas formas, si las previsiones del Gobierno son correctas el IPC de 2008 se situará cerca del 2% para caer hasta el 1% a mediados de 2009, por lo que no debería ser difícil superar esa cifra, sobre todo si nos adelantamos a ese escenario recesionista.
Opciones para superar la crisis

El terremoto que ha sacudido el sistema financiero mundial ha rescatado miedos del pasado y devuelto la desconfianza en los bancos de muchos pequeños ahorradores. Paralelamente, la quiebra de Lehman y el rescate de AIG también han servido primero para llenar de números rojos las bolsas internacionales y segundo para aumentar su volatilidad. Así, la renta variable se ha convertido en un ‘territorio salvaje’ sólo apto para expertos y especuladores. De hecho, buena parte de los expertos está aconsejando a los inversores mantenerse alejado de los mercados por el momento.
Esto deja a la renta fija y los productos tradicionales como principal vía de los ahorradores para superar el IPC (que cerrará el año entorno al 4%) y lograr que su dinero no pierda valor. Pero incluso en este punto conviene ser cauteloso. A fin de cuentas, según indica un artículo de Eduardo Segovia en Cotizalia, si AIG ha tenido que ser rescatada, es que no hay nada seguro. Sin ser tan dramático, la realidad es que cualquier inversión, por segura que parezca, siempre implica una serie de riesgos, empezando por el de la quiebra del banco. Sin embargo tampoco es cuestión de ser alarmistas, ya que las posibilidades de quiebra de una entidad financiera en España siguen siendo remotas.
En este sentido, los más recelosos pueden apostar por mover su dinero a través de depósitos de alta rentabilidad, que generalmente operan en plazos cortos y permiten una gestión mas dinámica. De esta forma, siempre podrán anticiparse a posible debacles bancarias. Al margen de estas imposiciones muy a corto plazo, los depósitos se han convertido en el producto estrella de bancos y cajas de ahorro gracias a la guerra por captar el pasivo de los ahorradores. Además, por primera vez también figuran como una de las inversiones más atractivas por su seguridad. En las últimas semanas varias entidades han lanzado interesantes imposiciones a plazo fijo con rendimientos en especie tan espectaculares como un coche (Depósito Sobre Ruedas de Banesto).
Para los que prefieren dinero contante y sonante también hay buenas alteranativas que consiguen superar la inflación estimada para todo el año con diferentes horizontes temporales. De hecho, los mejores depósitos del mercado ofrecen actualmente las siguientes rentabilidades:
Depósitos a un mes: 11% TAE
Depósitos a tres meses: 10% TAE (los siguientes en la lista ofrecen en torno al 7% TAE)
Depósitos a seis meses: 6%
Depósitos a nueve meses: 5,67%
Depósitos a doce meses: 6,5%
En cualquier caso, hay que tener en cuenta que estos depósitos pueden tener algún tipo de requisito por parte de la entidad, como por ejemplo domiciliar la nómina o estar sólo disponibles para nuevos clientes.
Realmente existen pocas alternativas más seguras que los depósitos, sobre todo por la incertidumbre que rodea a los bancos y por lo tanto a los países en los que operan. Esto no quiere decir que no sea recomendable invertir en bonos del estado. De hecho, esta es una opción ultradefensiva que puede actuar como refugio. El mayor inconveniente es que está pensada para el medio-largo plazo, lo que limita muy mucho una gestión dinámica para los ahorradores con menos recursos.
Actualmente el oro y la plata también están funcionando como activos refugio para muchos inversores, pero esta opción no es del todo aconsejable, a no ser que se compren directamente los lingotes, ya que se trata de inversiones expuestas a la volatilidad que domina el mercado.
Además, independientemente de la opción hay una serie de estrategias que los ahorradores deben tener en cuenta, empezando por huir de los productos financieros más complejos, es decir, derivados, fondos estructurados y de los depósitos más complejos. Por otra parte, deben diversificar sus inversiones, pero no por activos, sino por bancos. Esto se traduce en no tener todo el dinero en mismo banco, sino diseccionarlo por diferentes entidades. Y por último, contar con un fondo de reserva en efectivo al que poder acceder en cualquier momento y con rapidez. Evidentemente, existen alternativas más rentables, pero no más seguras. Tal y como está el mercado mejor no arriesgar.
La inversión en renta fija y deuda pública ofrece menos rentabilidad, pero es la más segura en época de crisis
Con la Bolsa española generando pérdidas de hasta el 50%, y las de medio mundo en la situación más inestable del último lustro, los pequeños y medianos inversores se preguntan si 2009 será el momento propicio para colocar sus ahorros en el Mercado Continuo, o incluso si merece la pena hacerlo en alguno de los productos que ofrecen las entidades bancarias. Lo cierto es que el mercado financiero se caracteriza actualmente por la inseguridad, pero también es verdad que el inversor tiene ante sí diversas alternativas para rentabilizar sus ahorros durante este nuevo ejercicio: desde las muchas posibilidades que ofrece la renta fija para los más conservadores, a las que proporciona la renta variable, pasando por la inversión en metales preciosos o ETF. Además, es posible invertir en depósitos (menos interesantes por su menor rentabilidad como consecuencia de la bajada en los tipos de interés), o en los productos derivados de la deuda pública, cuya rentabilidad es mínima, pero ofrecen una alta seguridad.
Invertir en deuda pública

Entre la deuda pública se encuentran las Letras, Bonos y Obligaciones del Estado, que ofrecen seguridad, aunque a cambio de una menor rentabilidad. Esta forma de inversión es una de las menos remuneradas hoy día, pero su contratación puede ser interesante para muchos inversores, dada la actual coyuntura económica.
Letras del Estado: la rentabilidad de las últimas subastas resulta escasa (entre el 2,5% y el 4%). Así, las de las letras a 6 meses ha sido del 2,53%, del 2,47% la de las letras a 12 meses, y de un 3,9% las letras a 18 meses. Entre sus ventajas, sin embargo, destaca la ya mencionada seguridad.
Cuentas y Depósitos Financieros en Deuda del Estado: son una alternativa para invertir en Valores del Tesoro, y están comercializadas por las entidades financieras. Mediante las cuentas y depósitos financieros bancos y cajas captan fondos y los invierten de inmediato, por cuenta de sus clientes, en Valores del Tesoro comprometiéndose la propia entidad, de forma periódica, a comprar e inmediatamente revender a los titulares de la cuenta o del depósito financiero los Valores del Tesoro afectos. Su principal ventaja reside en que ofrecen una rentabilidad superior a la de otros productos derivados de la deuda pública, pero están a expensas de la fluctuación de los tipos de interés.
Bonos: uno de los productos más característicos son los bonos españoles, cuya rentabilidad varía en función del plazo. Así, el de 10 años tiene una rentabilidad del 4,03%, el dirigido a tres años, del 3,05%, y el de 30 años, del 4,67%. Es una de las mejores opciones para los inversionistas más conservadores, siempre que dirijan su inversión al largo plazo.
Invertir en renta variable

Bolsa: dentro de este tipo de inversión, la más complicada durante el 2009, la estrategia debería consistir en esperar, y en decantarse por valores que presenten una saneada cuenta de resultados y cuyos productos no estén afectados en exceso por la actual crisis económica. También existe la posibilidad de comprar valores de compañías que hayan caído en el ejercicio 2008 más de un 60%, sin que haya motivos objetivos para justificar este descenso, una alternativa muy interesante para los inversores más agresivos siempre y cuando sepan equilibrar la ecuación riesgo-rentabilidad. Para los ahorradores de carácter defensivo siempre queda la solución de buscar valores que asuman el papel de refugio o los que proporcionen dividendos. Entre las ventajas de apostar por la Bolsa destaca el hecho de que es el tipo de inversión que más plusvalías ha proporcionado a los inversores durante los últimos años. Entre los inconvenientes, obviamente, que no parece ser el momento idóneo debido a la incertidumbre que planea sobre las economías internacionales, así como sobre el estado real de las empresas que cotizan en sus parqués.
ETF (fondos de inversión mobiliaria que cotizan en Bolsa): este tipo de inversión, especializada, necesita asesoramiento de un analista financiero. En principio, su bondad viene determinada por el hecho de que los ETF aúnan las ventajas de la inversión en acciones (sencillez, liquidez, cotización continua en la bolsa) con las de los fondos indexados tradicionales (diversificación, exposición a un sector o país con un único producto). De esta forma, permiten beneficiarse de la evolución de los mercados de renta variable en cualquier horizonte temporal de inversión. También se accede a un amplio abanico de acciones mediante un único producto que cotiza de forma continua durante las horas de mercado. Por último, permite diversificar la cartera sin necesidad de utilizar varios activos, lo que reduce el riesgo y el coste.
Otros productos financieros: en esta categoría se encuadran los fondos de inversión, “warrants”, opciones de futuro… Es la opción más problemática para el año 2009 debido a las especiales características de sus respectivos productos, que tienen un alto componente de riesgo. Por otra parte, son los que tienen más probabilidades de obtener una alta rentabilidad, pero en este momento son los productos menos recomendables para encauzar la inversión, además de ser sofisticados en exceso.
Productos bancarios

Cuentas remuneradas: una de las alternativas más interesantes para el inversor medio son las cuentas remuneradas, que ofrecen una rentabilidad que -sin ser muy elevada- no implica suscribir ningún tipo de productos financieros. La mayoría de bancos y cajas de ahorros disponen de este producto, y las hay para todos los gustos y con diversas particularidades. Entre ellas destacan la “Cuenta Ahorro” del Banco Popular (4,10%), la “Cuenta Naranja” de ING Direct (2,42%), la “Cuenta Ahorro” de Uno-e (1,90%) o la “Cuenta Open” de Openbank (2,30%). Entre sus ventajas destaca el hecho de no requerir ninguna aportación especial, y que permiten disponer de una completa liquidez. El principal inconveniente, es su escasa rentabilidad, en especial comparadas con otros productos bancarios.
Depósitos a largo plazo: ofrecen mayor rentabilidad en función la estructura del producto diseñado, entre los que abundan los garantizados. Destacan las siguientes imposiciones: el “Depósito a 25 meses” del Banco Popular (5,25%), el “Depósito Fiscal” de Openbank (4,08%), el “Depósito CAM” para dos años (4,00%). También, el “Depósito Naranja 24 meses” de ING Direct (3,30%), el “Depósito Interés Garantizado” de Bancaja (2,78%), o el “Depósito Creciente a 3 años” del BBVA (2,74%). Otros son el “Depósito Creciente a 60 meses” del Banco Sabadell (2,52%), y el “e-Depósito a 24 meses” de Caixa Catalunya (2,00%)… La principal desventaja es que su suscripción puede estar condicionada al cumplimiento de una serie de requisitos.
Depósitos a corto plazo: son uno de los productos más populares entre los pequeños ahorradores debido a que han experimentado una notable difusión durante los últimos ejercicios. La oferta es muy amplia, aunque por lo general va destinada a nuevos clientes y a períodos muy cortos de suscripción (entre uno y seis meses), de ahí que la rentabilidad que ofrecen sea superior a la que proporcionan los de larga duración. Dentro de esta categoría destacan el “Depósito Aniversario” de Openbank, que proporciona una rentabilidad del 10,48%, el “Depósito Citibank” a un mes (9,57%), “iDepósito en euros a un mes” de Banesto (6,78%), el “Depósito a un mes” de ING Direct (6,6%). Otros productos a corto lazo son el “Depósito a 30 días” del Banco Popular (4,02%), el “IPF a tres meses” de Bankinter (4,47%), así como el “Depósito a un año” a tipo variable de Caja Madrid (3,26%), el “On Depósito” de Caixa Galicia (2,33%), o el “e-Depósito a tres meses” de Caixa Catalunya (1,75%)… Se trata de un producto muy fácil de contratar y que no requiere excesivos requisitos, a lo que se une la elevada rentabilidad ofrecida por las entidades emisoras para captar el dinero de los clientes. Sin embargo, está a expensas de la evolución de los tipos de interés, de forma que en un determinado momento la remuneración puede ser menor.
Invertir en metales preciosos

Una buena alternativa de cara al 2009 es la entrada en los mercados de metales preciosos, máxime si la evolución de sus precios es positiva, como marca la tendencia actual. Hay varias opciones para diversificar la inversión:
Certificados de depósito: es una de las formas más sencillas para adquirir oro en el mercado, su comprador es propietario de oro físico y dispone de un certificado (en papel o electrónico) de dicha adquisición. No tiene la obligación de depositarlo en ninguna entidad financiera.
Futuros sobre el oro: el diferencial entre compra y venta es mínimo. Dicho de otro modo: el precio de compra es aquél que el inversor abona por el oro en el mercado, y el de venta es el precio al que se puede vender en el mercado en ese momento.
Fondos de inversión: son fondos que invierten en acciones de compañías mineras y, aunque no son muy numerosos, están presentes en el mercado financiero. Recogen los posibles beneficios que se pudieran derivar de la cotización de los principalesmetales preciosos
Como Invertir en Bolsa de Valores:
Invertir en bolsa es sencillo. Sólo necesita acercarse a una de las sociedades comisionistas de bolsa inscritas, donde le brindarán asesoría profesional.

No existe un valor mínimo para invertir a través de la Bolsa de Valores de Colombia, este puede variar de acuerdo con el precio de los títulos valores que quiera adquirir y la sociedad comisionista que usted elija.

Eso sí, debe tener en cuenta que debe pagar comisiones por las operaciones que realiza. Estas comisiones pueden estar entre 0.5% y 1% según la negociación con su corredor. Por ejemplo, si usted invierte $1.000.000 y la entidad le cobra 1% de comisión, esta será de $100.000, además le cobrarán el IVA del 10% sobre la comisión, en este caso sería de $10.000. En este ejemplo, en total tendría que pagar $110.000 que se lo descontarán del $1.000.000 inicial.

Para hacer inversiones en bolsa existen dos mecanismos: la primera opción es hacerlo de forma individual. Usted como inversionista, a través de una sociedad comisionista de bolsa, elige de manera directa los títulos que adquirirá. La segunda es que usted entra a ser parte de un grupo de personas quienes reúnen una suma de dinero para ser invertida en diferentes títulos. Esta inversión es administrada por la sociedad comisionista de bolsa que haya elegido y se llama cartera colectiva o, como se conocía anteriormente, fondo de valores.

El paso a paso para que usted comience su ruta como futuro inversionista es muy sencillo. Inicialmente usted debe comenzar por conocer y aprender lo básico sobre el mercado, realice cursos, pregúntele a expertos. Toda la información que obtenga le servirá para tomar mejores decisiones. Si no sabe nada sobre el tema, puede preguntarle todo lo que desee a los asesores de la firma comisionista.

La decisión
Si usted se decidió por invertir de forma individual, abra una cuenta en la sociedad comisionista de bolsa que eligió. Esta es una cuenta en la que usted verá registradas todas sus operaciones de compra o venta. Luego, después de un análisis serio del mercado y de asesorarse, deberá definir la inversión que va a realizar. El asesor le puede contar cómo funciona el mercado y mostrarle las alternativas, pero jamás le dirá en qué invertir, la decisión final siempre será suya.

La sociedad comisionista de bolsa realizará la inversión con orden suya. Los títulos adquiridos quedarán registrados en su cuenta del depósito de valores respectivo y ellos le enviarán a su casa o dirección que usted haya elegido, una papeleta de bolsa, que es simplemente el comprobante de la transacción en el que se describe, básicamente, información como la fecha de la transacción, el tipo de operación compra o venta, el titulo comprado o vendido, la tasa y el monto de la transacción.

Por otro lado, si su decisión es invertir en una cartera colectiva o fondo de valores, lo primero que deberá analizar es el fondo al cual desea invertir. Las diferentes firmas comisionistas de bolsa le podrán contar cuáles carteras manejan. Recuerde que cada cartera debe publicar en internet la rentabilidad, la composición o proporciona de títulos en que se encuentran invertidos, si es de bajo o alto riesgo y la calificación, datos indispensables para la elección final. Por último, abra una cuenta en la sociedad comisionista de bolsa que administra la cartera colectiva elegida.

Todas las negociaciones se encuentran vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia y el Auto regulador del Mercado de Valores de Colombia. Usted contará con un respaldo en el cumplimiento de sus operaciones sin temor a que le incumplan ya que FOGACOL (fondo de garantías de las sociedades comisionistas de bolsa de Colombia), tiene como objeto exclusivo responderles a los clientes de las comisionistas de bolsa. Por estas operaciones, usted obtendrá beneficios tributarios ya que las utilidades por la compra o venta de acciones inscritas en la Bolsa de Valores de Colombia no constituyen ni renta, ni ganancia ocasional para quienes las reciben.

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